Cuando la necesidad tiene cara de hereje
- Categoría: Provincial
- Publicado el Domingo, 04 Octubre 2026 13:01
Legisladores y dirigentes opositores parecen haber encontrado en Javier Galán su tabla de salvación para las elecciones de 2027. Lo consideran el mejor candidato a la gobernación de un posible armado disidente. Pero el “salvador” tiene graves denuncias penales y se niega a ser investigado.
El proyecto es tan audaz como lamentable. En la orfandad política, un grupo de opositores decidió aglutinarse en torno a la figura que carga con las denuncias más graves: Javier Galán, diputado provincial del Movimiento de Integración y Desarrollo (MID), quien acumula tres causas por abuso sexual, una por amenazas con arma y peculado de servicios y hasta una denuncia por apología del trabajo infantil. Pero es, curiosamente, el opositor que mejor mide en las encuestas preelectorales con miras a 2027. Sus nuevos aliados solo miran este dato y hacen abstracción de las aberrantes acusaciones sobre las que Galán se niega a responder. La desesperación por no quedar afuera no tiene límites.
Los últimos días registraron una sucesión de fotos de legisladores y dirigentes de la oposición más dispersa, y por ende más necesitada de referencias. Primero Tiago Puente Diamante, diputado provincial y presidente del bloque Generar, publicó en sus redes una foto junto a Galán en un bar céntrico. “Intercambiamos ideas y encontramos puntos de coincidencia”, expresó.
En Generar están también Mamerto Acuña, Natalia Herrera y Laura Quintero, todos de cuna radical pero expulsados del partido por traición. Por lo tanto, no tienen referencias nacionales ni tampoco provinciales. Están solos, se miran el ombligo y se sienten más opositores que los radicales orgánicos. Aunque deben admitir que sin un líder con proyección y sin plata no van a llegar lejos. ¿Cuántas bancas podrían retener por sí mismos en estas condiciones?
Por eso Puente Diamante fue el primero en sentarse con Galán y en salir a reclamar que “la oposición tiene que estar unida”. Sin un candidato propio competitivo, la unidad opositora es la única estrategia que les queda para no desaparecer en el ostracismo.
A los coqueteos con Galán se sumaron días después Rubén y Mariano Manzi, padre e hijo, referentes de la Coalición Cívica (CC) de Lilita Carrió en Catamarca. Y también apelaron a una foto con el diputado del MID y dueño del corralón San Javier, en otro bar céntrico. Pero en este caso fue Galán quien la publicó en su cuenta de Facebook hecha con IA. “Nos sentamos a conversar sobre Catamarca”, afirmó.
Por su parte, Mariano Manzi no solo se mostró entusiasmado con el encuentro y la posibilidad de armar un frente opositor común, sino que además defendió a Galán por las denuncias judiciales. Dijo que la Justicia de Catamarca “está totalmente deslegitimada”, que al legislador “le arman causas judiciales sin ningún tipo de límite” con el único fin de “acallarlo”.
¿Podría el abogado Manzi decirles en la cara a las víctimas de abuso de Galán que no vivieron lo que dicen haber vivido? ¿Que su padecimiento no es tal, que solo son engranajes del poder político para cortarle las alas al diputado y empresario más activo de las redes sociales?
¿Y qué diría Lilita de la foto de sus representantes en la tierra de la Virgen del Valle, a la que visitó en un par de ocaciones, junto al político multi denunciado en la Justicia penal por abusos sexuales, peculado y por apología del trabajo infantil? Fueron precisamente legisladoras de la CC las que exigieron en el Congreso nacional el avance de los desafueros legislativos para que los pares acusados por abuso enfrentaran los procesos penales sin escudarse en privilegios parlamentarios.
El exdiputado provincial Hugo “Grillo” Ávila (Frente Amplio Catamarqueño) fue el primero en acercarse a Galán y presentarlo como “el caballito del pueblo” y la figura que reúne “las condiciones para encabezar una construcción amplia en Catamarca”. Ávila, de hecho, fue uno de los más perjudicados por la sorpresa electoral del MID en 2025, ya que no pudo acceder a la reelección.
Ávila se caracterizó por ser uno de los legisladores más incisivos del arco opositor en contra del Gobierno provincial y era dueño de un caudal de votos suficientes para sentarse en una banca. Pero la atomización de la oferta opositora le jugó en contra y quedó afuera. Desde entonces trabaja para recuperar el lugar perdido. Y parece haber encontrado en Galán la vía para lograrlo. En las redes de ambos hay varias fotos juntos en las que abundan los elogios mutuos.
El contexto electoral de la oposición se completa con la Libertad Avanza, segunda fuerza política provincial y, por lo tanto, primera minoría legislativa. Los libertarios, por ahora, no están dispuestos a formar parte de ninguna alianza opositora. Creen que pueden crecer por sí mismos, sin necesidad de socios circunstanciales.
Para los “huérfanos”, los libertarios no pueden ser la verdadera opción disidente al oficialismo actual. De hecho, si se mira con detenimiento, la gestión Jalil no es muy diferente a la de Milei. Hay sintonía en las políticas y diálogo fluido. En rigor, ¿quién puede afirmar que Catamarca es hoy una provincia opositora al Gobierno central libertario?
Atractivo electoral
La explicación del acercamiento de los opositores a Galán está en las encuestas. Por ejemplo, un informe de agosto encargado por el Gobierno le otorga al empresario un 43,3% de imagen positiva y apenas 16,1% de negativa. Es su cuarta medición consecutiva de crecimiento.
Pero el mismo informe anota un dato que a los Manzi, a Puente Diamante y a Ávila no parece importarles: mientras la imagen sube, el rechazo duro también lo hace, y en mayor proporción. El potencial electoral de Galán se estancó en 38,6%, prácticamente igual que en mayo, pero quienes dicen que jamás lo votarían treparon del 37,2% al 47,9% en apenas tres meses. Galán no está sumando, sino polarizando. Ganó definición ideológica: se consolidó como el candidato del votante libertario y antiperonista, al costo de perder la transversalidad que tenía meses atrás, cuando aparecía como la opción del peronista decepcionado.
Esa es precisamente la “virtud” que los disidentes ven en Galán como posible candidato a la gobernación en 2027. En el fondo, todos ellos, políticos de cuna algunos, herederos y enfermos de figuración otros, se suman como furgón de cola a un personaje que en otras circunstancias solo podrían acercársele con un barbijo. No lo respetan, no comparten sus convicciones, sus modos ni su comportamiento. Pero lo necesitan imperiosamente para no dejar de pertenecer a la casta. Y solo por esto están dispuestos a hacer abstracción de los terribles hechos que denunciaron las víctimas.
Es más, repiten, como el propio Galán, que las denuncias son parte de una estrategia de persecución política. No les importa indagar en los hechos. Lo único que están dispuestos a observar son los números de las encuestas. Aparte de que se trata de un empresario de la construcción con capital suficiente para bancar una campaña. Es ese hambre de poder con el que demuestran, sin ruborizarse, que en política todo vale.
Hechos, no palabras
El diputado Galán insistió tanto en los expedientes judiciales como ante la prensa que es inocente de los hechos que le endilgan. Dijo que no es un “abusador”, que tiene “pruebas” que así lo confirman y que las denuncias persiguen el objetivo de separarlo de su banca. Apuntó contra sus denunciantes, en particular contra una mujer que trabajó con él en la campaña y fue designada en la Cámara, aunque nunca prestó servicios allí sino en el corralón San Javier.
Sin embargo, la única forma de demostrar su inocencia sería el desafuero para ser investigado por la Justicia. Aún el juez Marcelo Sago no hizo el pedido formal ante la Cámara baja porque hay trámites por resolver en instancias superiores. Pero bien podría prosperar si el propio denunciado renunciara a sus fueros en Diputados. ¿Por qué no lo hace?
Mientras sus denunciantes están desprotegidas, sin trabajo y con temor, Galán goza de una inmunidad parlamentaria que le impide a la Justicia avanzar con un allanamiento en su domicilio y secuestrar teléfonos y otros dispositivos que podrían servir para la investigación. La asimetría de poder entre denunciantes y denunciado es palmaria.
Nada de esto, por cierto, es de interés de sus potenciales aliados electorales. La teoría de la persecución política les viene como anillo al dedo para planear la próxima incursión electoral.
En su obra “1984”, el escritor George Orwell apela a la metáfora del lobo solitario y el perro servil para mostrar cómo los regímenes autoritarios y las estructuras de poder degradan la dignidad humana hasta despojar al individuo de su capacidad de decidir por sí mismo.
“Mucho mejor ser el lobo solitario que el perro servil“, expresa Orwell en alusión a que el obsecuente entrega toda su voluntad a cambio de la comodidad del alimento seguro.
Un interesante ensayo para comprender ciertos comportamientos políticos.
Fuente: Inforama
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