La odontóloga Ana Gabriela Bordón Yametti explicó que la exposición excesiva al flúor durante la formación de los dientes puede provocar manchas y alteraciones del esmalte. Catamarca aparece entre las provincias argentinas señaladas por la problemática.
Tinogasta - La presencia de concentraciones elevadas de flúor en el agua de consumo constituye un factor de riesgo para la aparición de fluorosis dental, una alteración del esmalte que puede manifestarse con manchas blancas, opalinas o amarillentas en las piezas dentarias, según explicó la odontóloga Ana Gabriela Bordón Yametti.
En diálogo con el noticiero DíaxDía, la profesional remarcó que el flúor no debe ser considerado exclusivamente como perjudicial, ya que en concentraciones adecuadas cumple una función preventiva frente a las caries al contribuir a la resistencia del esmalte y reducir su desmineralización.
El problema aparece cuando la exposición es excesiva y sostenida, particularmente durante el período de formación de los dientes. En ese sentido, Bordón Yametti señaló que debe prestarse especial atención a la exposición al flúor desde la gestación y durante los primeros años de vida.
"Es importante tener en cuenta ese dosaje de fluoruro porque sí puede afectar a la formación del esmalte e inclusive a nuestro esqueleto en sí mismo", sostuvo.
La especialista calificó al flúor como un "enemigo invisible", debido a que su presencia en el agua no puede detectarse a simple vista y requiere controles específicos para determinar su concentración.
Según explicó, la presencia natural de fluoruro puede estar vinculada con determinadas características geológicas y ambientales, especialmente en regiones volcánicas y zonas donde existe actividad minera.
Bordón Yametti recordó que en 2022 se difundió un informe de georreferenciación sobre el flúor elaborado desde el Ministerio de Salud de la Nación. De acuerdo con los datos mencionados durante la entrevista, La Pampa aparece en primer lugar, La Rioja en segundo y Catamarca en el quinto lugar de la clasificación provincial.
La profesional aclaró que el fenómeno no es exclusivo de la Argentina y que también se registra en distintas regiones de Estados Unidos, Oceanía, Europa y México, particularmente en áreas con determinadas características geológicas.
Uno de los principales puntos señalados por la odontóloga fue la necesidad de diferenciar la fluorosis de la caries dental.
Las manchas producidas por fluorosis pueden presentar diferentes características y grados de severidad, dependiendo de la concentración de flúor y del tiempo de exposición.
"Muchas veces no son caries, sino que son defectos propios del esmalte que tienen otro tipo de tratamiento", explicó.
Por ese motivo, recomendó que el diagnóstico sea realizado por un profesional y que, durante la historia clínica, se tenga en cuenta información relacionada con el tipo de agua que consume el paciente y sus hábitos alimentarios.
La especialista señaló que la fluorosis suele observarse en las superficies libres del esmalte y que una evaluación clínica detallada permite diferenciarla de una lesión de caries.
En relación con los tratamientos, Bordón Yametti mencionó la utilización de resinas fluidas como una alternativa que comenzó a incorporarse con mayor disponibilidad en Argentina y que puede utilizarse en determinados casos para intervenir sobre las piezas afectadas.
La elección del tratamiento, explicó, dependerá del grado de fluorosis y de las características particulares de cada paciente, además de los objetivos funcionales y estéticos.
La odontóloga también cuestionó una creencia extendida: que hervir el agua permite eliminar el exceso de flúor.
En ese sentido, explicó que la ebullición no elimina el fluoruro presente en el agua, por lo que hervirla no constituye un método de desfluoración.
Como alternativa, mencionó los sistemas de ósmosis inversa, que permiten reducir de manera significativa distintos iones presentes en el agua. Sin embargo, advirtió que los sistemas de tratamiento y desfluoración pueden implicar costos elevados y requerir mantenimiento.
Frente a esta problemática, Bordón Yametti insistió en la necesidad de que la población conozca la composición del agua que consume y que los profesionales de la salud incorporen ese dato al momento de evaluar a sus pacientes.
"Es importante que tengamos en cuenta el agua que consumimos", sostuvo.
La especialista remarcó que el objetivo no debe ser eliminar completamente el flúor del agua sin considerar su concentración, sino determinar los niveles presentes y actuar cuando estos resulten excesivos.
En ese contexto, planteó la importancia de fortalecer los controles sobre la calidad del agua en las localidades donde las características naturales del suelo y del subsuelo pueden favorecer una mayor presencia de fluoruro.
La advertencia vuelve a poner en el centro de la discusión la calidad del agua de consumo en Tinogasta y la necesidad de contar con información precisa sobre sus componentes para prevenir efectos adversos sobre la salud de la población.
Redacción realizada por (RGB) para el diario Wella Digital.