“Gen Solar Finanzas AR” desapareció y crecen los reclamos de damnificados

Una vecina de Recreo, que perdió dinero en la plataforma, rompió el silencio en Radio Valle Viejo y contó cómo funcionaba el sistema que se presentaba como una inversión en energía renovable. Advirtió que “puede aparecer mañana otra con otro nombre”.

Una presunta estafa piramidal que se promocionaba como una plataforma de inversión vinculada a la energía renovable dejó a numerosas personas sin acceso al dinero que habían depositado, luego de que la aplicación Gen Solar Finanzas AR (GSFAR) dejara de funcionar el lunes 14 de septiembre y sus administradores interrumpieran todo contacto con los usuarios.

El caso fue expuesto por Karen, una de las damnificadas, oriunda de Recreo y actualmente radicada en Villa María, Córdoba, durante una entrevista en el programa radial La Brújula, conducido por Jorge Álvarez y emitido por Radio Valle Viejo. La mujer decidió contar públicamente su experiencia y dar la cara en redes sociales, algo que, según señaló, muchas víctimas de este tipo de fraudes evitan por vergüenza.

Del “duplicar y triplicar” a las promesas de ganancias en 24 horas

Según relató Karen, la plataforma comenzó a operar en noviembre del año pasado y prometía que el dinero invertido podía duplicarse, triplicarse “y mucho más”.

En una primera etapa, las inversiones se pactaban a 30, 20 o 15 días y, de acuerdo con su testimonio, algunos de los primeros usuarios lograron retirar sus ganancias.

Posteriormente apareció la denominada “oferta flash”, que prometía elevados rendimientos en apenas 24 horas.

Karen detalló tres de las cuatro modalidades que ofrecía la plataforma:

Con una inversión de $38.000, se acreditaban $206.000.

Con una inversión de $98.000, se acreditaban $606.000.

Con una inversión de $398.000, se acreditaban $1.200.000.

Si usted ponía $38.000 hoy a las 9 de la mañana, mañana a las 9 tenía depositados $206.000”, explicó.

Para la entrevistada, la aparición de estas ofertas poco antes del cierre de la plataforma demostraría que sus responsables ya tenían previsto dejar de operar y quedarse con el dinero de los inversores. Sin embargo, esa interpretación corresponde a su testimonio y deberá ser determinada por una eventual investigación.

Referidos, niveles y merchandising

GSFAR también funcionaba, según el relato de Karen, mediante un sistema de captación de nuevos usuarios.

Por cada persona invitada se acreditaban $20.000, mientras que existían distintos “niveles” que determinaban cuánto dinero podía retirar cada usuario. Según explicó, quienes recién ingresaban tenían un límite de retiro de $200.000.

A esto se sumaban sorteos, bonos y promesas de premios, entre ellos celulares, televisores y heladeras.

En Recreo llegó a realizarse una reunión en un bar, donde hubo gorras, una torta y globos verdes identificados con la imagen de la empresa.

Daba a entender que era algo serio”, sostuvo.

Los usuarios eran organizados en grupos de aproximadamente mil participantes. Una vez completado un grupo, se conformaba otro. Karen estimó que, solamente dentro del ámbito que ella conocía, había “miles y miles de afectados”.

Una administradora sin rostro

La figura central de la estructura era, según la entrevistada, una supuesta administradora identificada como “Analiza”.

Karen afirmó que nadie sabía con certeza quién era, ni siquiera si se trataba de un hombre o una mujer. Tampoco, según su relato, los administradores de los grupos conocían su identidad.

Los administradores locales eran, en su mayoría, inversores que habían sido captados mediante pequeñas ganancias adicionales y a quienes se les solicitaba organizar encuentros.

Tras el cierre de la plataforma, algunos comenzaron a ser señalados por otros damnificados. Karen sostuvo, sin embargo, que esas personas “dan la cara pero no tienen nada que ver” con quienes manejaban la estructura principal.

Según relató, durante los últimos días la supuesta administradora habría instruido a los usuarios para transferir dinero a uno de los inversores más antiguos, quien luego reenviaba los fondos para que fueran utilizados en la recarga de las cuentas dentro de la aplicación.

De acuerdo con su testimonio, esa persona no se habría quedado con dinero, pero posteriormente recibió amenazas, incluso con la posibilidad de perder su trabajo.

“Arriesgué porque quise”

Karen aclaró que, en su caso, no ingresó a la plataforma por desconocimiento.

Dijo que se había asesorado previamente, conocía los riesgos y, aun así, decidió invertir. Ingresó poco antes del cierre y no llegó a obtener ganancias.

Sin embargo, remarcó que muchas otras personas habrían actuado “inocentemente”, convencidas de que se trataba de una inversión segura.

Contó que conoce casos de personas que solicitaron préstamos, dejaron de pagar el alquiler o postergaron el pago de sus cuentas para invertir en la plataforma.

También señaló que muchos damnificados todavía no se animan a denunciar públicamente lo ocurrido.

Un alcance que excede a Catamarca

Las alertas sobre el caso comenzaron a surgir en distintas localidades de Catamarca, entre ellas Fiambalá, Santa María, Capayán y Recreo.

Durante el programa, oyentes también aseguraron que la plataforma había captado usuarios en Santiago del Estero, La Rioja y Tucumán.

Karen indicó que, después de publicar su video en redes sociales, recibió testimonios de personas que aseguraron haber sido afectadas desde Jujuy, Buenos Aires y Córdoba. También afirmó que habría recibido un testimonio proveniente de otro país.

La cantidad total de personas afectadas aún no está determinada y deberá establecerse a partir de las denuncias y de una eventual investigación judicial.

La aplicación desapareció

Quienes intentaron ingresar a la plataforma el lunes 14 de septiembre encontraron inicialmente un mensaje de error.

Con el correr de las horas, según el relato de los usuarios, la aplicación dejó de estar disponible y también se interrumpieron los canales habituales de comunicación con sus administradores.

Desde entonces comenzaron a multiplicarse los reclamos y testimonios de personas que aseguran haber quedado sin acceso al dinero que habían depositado.

La advertencia

El caso también dejó planteada una advertencia para quienes puedan encontrarse con propuestas similares.

Durante la entrevista, se remarcó que este tipo de mecanismos podría reaparecer bajo otro nombre y con una imagen diferente.

Karen describió el funcionamiento que, según su experiencia, tenía la plataforma como un esquema en el que “se paga a los antiguos con el dinero de los nuevos”, una característica asociada habitualmente a los sistemas Ponzi.

Ahora deberá determinarse cómo funcionaba efectivamente GSFAR, quiénes estaban detrás de la plataforma, cuánto dinero fue captado y cuál es la cantidad real de personas afectadas.

 

Fuente: Radio Valle Viejo

Redacción realizada por (RGB) para diario Wella Digital